Hacia 1352 a.C. es nombrado faraón el joven Amenhotep, ya que su hermano Thutmosis que era el primogénito, había muerto. Le había precedido su padre Amenhotep III, un faraón que había llegado al trono siendo niño y al que se recordaba como un incapaz, justo al contrario que su madre, la reina Tiy que influyó muchísimo en el gobierno, sobre todo intentando deshacerse de la molestia de los sacerdotes del culto a Amón, que gracias a las donaciones de su bisabuelo Thutmosis III amenazan con son su poder al faraón. Para evitar esta molestia su abuelo, Thutmosis IV, se había intentado alejar de la sede de Amón; Tebas, centrándose en el culto a Atón, el disco solar, aunque fue totalmente imposible vencer a esta importante casta sacerdotal.

(Foto:Akenatón y Nefertiti y las princesas reales)
Como heredero del Egipto unificado (Alto y Bajo Egipto) había heredado el harén real en el que se encontraba una mujer que destacaba en belleza y con la que rápidamente contrajo matrimonio, convirtiendo a esta en la Gran Esposa Real, reina consorte de Egipto, Nefertiti.
Desde muy pequeño había visto las luchas internas en el seno del palacio, aunque se había resignado en un principio por que no le correspondía reinar, el sabía cuál era la raíz del problema, y tenía un plan para remediarlo.
En el 1347 a.C., seis años desde el inicio de su reinado, se decide a dar el golpe mortal al sacerdocio de Amón. En una ceremonia solemne sorprendió a todos al declarar que las doctrinas de los sacerdotes eran erróneas, confiscó todos sus templos y todas sus tierras. Además afirmó que había un dios regente y todopoderoso: Atón. Como consecuencia de este nuevo culto, Amenhotep IV cambia su nombre por el de Akenatón (”el que agrada a Atón) y se marcha de Tebas para crear desde cero una nueva capital Akhetatón (el Horizonte de Atón) en la actual Tell El-Amarna. Se abre así un período conocido como La Crisis de Tell El-Amarna.
Esta crisis supuso una crisis cultural en todos los sentidos. La religión no era una simple forma de creencia en Egipto, era la base de su sistema administrativo, de su sistema político y de su sistema vital; de golpe y porrazo todas estas influencias caen. Para intentar remediar esto Akenatón empieza a promover medidas para el pueblo: repartió muchas de las tierras confiscadas a los labradores, estableció que hombres y animales no debían dormir bajo el mismo techo, construyó vivienda para los más desfavorecidos… Esta política seguían las palabras del propio faraón que afirmaba que buscaba “convertir a los humildes en príncipes”. En este mismo sentido de una política “pro-plebe” abolió la esclavitud, con lo que esto significa en una economía en la antigüedad.
Todas estas medidas no iban encaminadas a hacer un mundo mejor, simplemente era una manera de intentar crearse apoyos ante lo que se avecinaba. La sociedad profundamente conservadora e inmovilista (en toda la Historia de la humanidad, hasta el siglo XVIII, el progreso era interpretado como algo negativo, ya que las cosas son así porque funcionan y han sido creadas por la divinidad, son perfectas y no necesitan cambios) se levantó en masa contra el faraón, apoyada por el clero tebano de Amón. Todo Egipto se levanta en armas y se suceden los disturbios por todo el territorio.
Tras dieciséis años de tumultos, Egipto esta al borde del colapso y el clero de Tebas contacta con el médico de cabecera del faraón para que le administre veneno. De esta manera se termina con la cabeza de esta Revolución desde arriba. Le sucede un tiempo Nefertiti como regente, hasta que se nombra faraón a un joven, hijo de Akenatón y una esposa secundaria (o concubina): Thutankatón. Este restablece los antiguos cultos y vuelve a Tebas, reconciliándose así con el clero de Amón. Este faraón pasa a ser , al que todos conocemos ;).







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